01 · 324–337 · Antecedentes
La Nueva Roma
Tras las crisis del siglo III, Diocleciano y después Constantino reorganizaron el Imperio romano: multiplicaron las provincias, reformaron el ejército y rodearon al emperador de un ceremonial cada vez más solemne. En 324, después de vencer a su rival Licinio, Constantino escogió la vieja colonia griega de Bizancio, junto al Bósforo, para levantar una nueva capital. La inauguró el 11 de mayo de 330 con el nombre de Constantinopla.
La ubicación explica buena parte de su destino. La ciudad controlaba el paso entre el mar Negro y el Egeo y el camino terrestre entre los Balcanes y Anatolia, y estaba rodeada de agua por tres lados. Sus habitantes nunca dejaron de llamarse romanos: el adjetivo «bizantino» lo popularizaron los eruditos europeos siglos después. Para quienes vivieron allí, aquel era sencillamente el Imperio romano.
¿Qué ventajas y qué riesgos tenía gobernar un imperio desde una ciudad situada entre dos continentes?




