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La secta olvidada

La secta olvidada

Por: Julián Santamaría

Durante los primeros siglos de su formación, el cristianismo fue rival de muchas sectas que se disputaban el favor de la gente para conseguir nuevos adeptos. Algunas de ellas, como la secta Setiana, preceden al cristianismo y llevaban varios años de formación bajo la influencia del judaísmo. Es por eso que muchas de ellas comparten, en gran medida, elementos del cristianismo primigenio. Sin embargo, tienen interpretaciones radicalmente diferentes sobre los hechos que hacen parte de la ‘Era bíblica’. De todas estas sectas, la Setiana es la mejor documentada de la época.

En el sistema de creencias de los Setianos hay un Dios inefable para el mundo material, del que emergió el ‘primer pensamiento’, una deidad femenina conocida como ‘Barbelo’. De ésta, emergió su hijo Autógenes, ‘el engendrado’. Después de varias emanaciones más, nació Set, de donde viene el nombre de la secta. Además de ser el tercer hijo de Adán y Eva, es considerado el ‘hombre perfecto’ y redentor. Al ser el resultado de una encarnación divina, los descendientes de Set, conocidos como las ‘semillas espirituales’, consideraban que pertenecían a una categoría superior que los descendientes de Caín.

Existieron muchas similitudes en la creencias y ritos cristianos y aquellos de la secta Setiana. Dos casos sobresalen. El primero es el de la Trinidad. Al igual que el cristianismo apostólico romano, los Setianos tenían una trinidad. Pero dicha Trinidad estaba conformada por el Padre, la Madre y el hijo. El segundo, es el rito más importante de la secta Setiana: el ‘Bautismo de los cinco Sellos’. Este bautismo tenía como objetivo que las ‘Semillas de Set’ se elevaran hacia la ´Luz’ y alcanzaran la salvación eterna al regresar al reino de donde Set descendió.

Plotino

Uno de los elementos más fascinantes de la teología Setiana es su cercanía con el pensamiento neo-pitagórico y neoplatónico. Los tres movimientos fueron contemporáneos y en varias ocasiones entraron en diálogo y se influenciaron mutuamente. De manera particular, el neoplatonismo tuvo un impacto importante en el desarrollo de la secta. No en vano, muchos de los tratados teológicos de la secta Setiana fueron discutidos y analizados a profundidad por Plotino, el más importante pensador neoplatónico, en su seminario en Roma entre los años 244-265 d.C. Es así como ambos sistemas de pensamiento comparten ideas como la teoría de emanación dinámica, ciertos aspectos puntuales del pensamiento de Plotino y la interpretación que se hace sobre los diálogos platónicos.

La información histórica y teológica que tenemos sobre la secta Setiana no sería posible sin los manuscritos de Nag Hammadi. Dichos manuscritos han permitido develar una enorme cantidad de información, antes desconocida, sobre el fenómeno de la gnosis cristiana y el panorama religioso de los primeros años de nuestra era.

Llamados así por la aldea egipcia donde fueron encontrados, los manuscritos de Nag Hammadi, son una parte de los llamados ‘Evangelios apócrifos’ que han revolucionado el registro escrito de la historia de la cristiandad. En total, se trata de trece códices escritos en copto que contienen más de cincuenta textos. Entre ellos destacan algunos escritos de misticismo y esoterismo cristiano, visiones apocalípticas, un fragmento de la República de Platón, y una versión de las ‘Sentencias de Sexto’. Es de esta manera que dichos manuscritos han sido una fuente fundamental para reconstruir el panorama religioso que se vivía durante la gestación del cristianismo.

La secta Setiana, una de las muchas variantes del gnosticismo, está muy bien documentada en estos manuscritos, al punto de que hoy en día, el setianismo es la secta gnóstica más antigua de la que tenemos evidencia textual robusta.

Con el declive del pensamiento neoplatónico y el auge del cristianismo, este tipo de sectas empezaron a perder adeptos y sus creencias quedaron en el olvido. La secta Setiana no escapó a este destino y con el pasar de los años desapareció del todo. En la actualidad, esta religión tan solo se encuentra presente en la mente de los arqueólogos e historiadores que se encargan de reconstruir el pasado.

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